En Inglaterra comenzaba a tomar forma un tipo de
arquitectura teatral que recibió el nombre de Isabelina, en honor de Isabel.
Sabemos tan poco de este tipo de teatros como de la personalidad teatral más
importante de la época: Shakespeare. Todo lo que nos queda del teatro isabelino
es una serie de dibujos fechados entre 1596 y 1640, el contrato para construir
el “Fortune”, y las deducciones que pueden hacerse derivadas de las
indicaciones escénicas en los libretos de la época. De lo anterior, la mayoría
de los autores se inclinan por aceptar que el espacio arquitectónico se
conformaba con un escenario con puertas a cada lado y un balcón superior que cubría
el avanzado proscenio.
Este balcón
estaba techado por una estructura sostenida por columnas y serbia también como
espacio escénico. El lugar destinado a los espectadores era plano y contaba con
galerías a los lados y en la parte posterior.
Por esas fechas
comenzaron a aparecer en Inglaterra los teatros privados, mismos que, como
diferencia importante con los públicos, se construyen techados y, algo muy
importante, con luz artificial. Esto permitió que las representaciones no
tuvieran que adecuar se a las horas en que había luz natural. El teatro comenzó
así a convertirse en un espectáculo nocturno. Entre los edificios más citados
de la época, destaca “The Globe”, famoso por su relación con Shakespeare, y que
fue construido en 1599 por James Burbage.
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